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lunes, 27 de octubre de 2014

Ruidos...

           Sssssss… no hagan ruido por favor. Ando a escondidas en busca de unas huellas que no me siguen, de una mirada que se ausenta y una pequeña sonrisa que me demuestre –como dicen en el Principito, de Exupéry- que lo esencial es invisible a los ojos.
      
            Silencio por favor!!!!!!! Ya alcanzo a divisar su silueta en las penumbras de la noche… está cerca, lo presiento. Me lanzo de la cama con el alma desnuda y a tientas, creo toparme con sus labios. Si, son sus labios… los mismos que me susurran te amo al oído y golpean mi rostro con caricias.    

            Aun no sé si estoy soñando… pero no encuentro mis manos para pellizcarme e incluso, no estaría tan seguro de querer despertar. Me encanta la idea de andar –juntos- tejiendo sueños y diseñando arquitectónicamente un mundo lleno de inmensas virtudes y algún que otro pequeño defecto… pero que sea nuestro, hecho por y para nosotros.
       
           Pero nada… nuevamente ese ruido ensordecedor  se las ingenia para hacerle huir despavorida de tantos deseos de quererle y hacerle feliz  –FELIZ con mayúsculas todo, vamos, a lo grande-.
         
            Ahora le busco en los rincones, en el agua que cae cuando llueve, en cada ola que nos regresa el mar a la orilla y por qué no? hasta –como dice Arjona- en cuanta bibunga que dibujan en el cielo un par de nubes.  Más solo alcanzo a escuchar ese ruido… si, el mismo en el que el amor se volatiliza mientras sus huellas no me siguen, su mirada continúa ausente y no tenga pequeña ni gigante sonrisa que le haga comprender a gran parte de la humanidad,que: 
                                              
                                                              “ LO ESENCIAL, ES INVISIBLE A LOS OJOS”

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