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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Luz no solo en ruso!!!




              Todos los martes y viernes de cada semana, despierto tan temprano como de costumbre con el único fin de robarle un poco de tiempo al tiempo… e ingeniármelas para adelantar algún que otro proyecto investigativo y parte de la jornada científica del día, en el Centro de Inmunología Molecular (CIM). Para quien no le conozca, uno de los más prestigiosos centros investigativos y productores, tanto de vacunas como de anticuerpos monoclonales (AcM) contra el cáncer a nivel mundial. Justo antes de precisar algunos detalles y partir rumbo al Instituto Politécnico de Química (IPQ) Mártires de Girón, donde imparto, desde hace solo unos meses atrás, docencia de Física II.
              
           Salvo que para mí pleno desconcierto,  el desvelo me toca a la puerta de los parpados en el amanecer del viernes siete de noviembre del presente 2014… unos noventa minutos antes de lo programado en el despertador y el teléfono móvil. Advirtiendo desde entonces, que a lo sumo he podido dormir tan solo dos –de las ocho necesarias para descansar a diario- horas con treinta minutos y su rostro sonriente dando tumbos en mi cabeza. Tal como si hubiese encontrado modo de acercarse y recordarle a mi mala memoria -en cuestiones de fechas- que al amanecer del día siguiente, se homenajease justamente un año desde que su joven corazón dejaba de latir –en contra de su propia voluntad- para marchar quién sabe a dónde.
           
               El lugar exacto no sabría precisarlo… pero si contemplamos la posibilidad de que haya marchado, tal como lo hiso “El Principito” -de Exupéry- a su asteroide B612, ella debe permanecer justamente –por ser sin duda la constelación que más brilla sobre el hemisferio Norte- en el asteroide (F7Ib-II[3]), actualmente conocido como Estrella Polar. Desde entonces, con intenciones de corroborar mi teoría, no dejo de contemplar el cielo desde mi ventana, esperanzado de escucharle sonreír -de cualquiera de sus tiernas travesuras- junto al principito.
               
                Actualmente, nadie de los que le conocía se resigna a la tormentosa idea de no encontrarle por los pasillos con sus disímiles comentarios y buen humor que siempre conseguían amenizarnos los días. Tiempo atrás me vanagloriaba alardeando de la inexistencia de mujeres en las cuales estrechar mano amiga –y no precisamente por cuestiones de machismo-. Lo cierto -bien puede que por haber nacido bajo la constelación de Piscis y tener un corazón que late como romántico incorregible- es que soy muy difícil de impresionar y tengo que reconocer que desde los inicios –bien puede que hasta sin proponérselo- ella lo logró así de fácil.   
             
                Definirle con palabras creo que es extremadamente absurdo… tal cual intentar tapar al dios Horus –según la mitología egipcia- con un dedo. Desafortunadamente las palabras no siempre acuden a nuestros dedos dictadas por una fuerza involuntaria que les obligan a escribir directamente sobre un teclado o bien sobre un trozo de papel ya gastado con el de cursar del tiempo. Disímiles pueden ser los sustantivos y adjetivos… pero para intentar describirle habría entonces que explotar todo un accionar de verbos y formas verbales habidas y por haber en la inmensa gama de la lengua española.
                
                Para los que tuvimos el inmenso placer de conocerle e intimar sentimientos y abrazos, podríamos comenzar precisando que fue exactamente el ejemplo de esa mujer de guerrilla, como lo fue Celia Sánchez Manduley, perpetuado en el accionar de las féminas del presente. Siempre encontraba el modo de abrirse paso entre  obstáculos, peros e inconvenientes para salirse con la suya y demostrarnos a todos que si se puede -pero este- elevado a la enésima potencia. Precisamente porque todo lo que hacía… lo hacía de corazón y dejándose el pellejo en ello.
                 
                Son muchos los que dicen tenía el carácter muy fuerte, yo aseguro que era tan buena como un pan y aquello no era más que una corteza para evitar que los gorgojos le comiesen. De todas las personas que he conocido durante mi estancia en el mundo tendría que asegurar que una de las almas más puras y transparentes con las que he tenido el gigantesco placer de tropezar ha sido la de ella. Invariablemente se andaba con la verdad por delante y sin deparar en tiempo ni espacio, ponía pausa a lo que estuviese haciendo y le echaba una mano al que necesitase de ayuda o bien de un consejo u charla amiga.                                              
             
                Desde que su madre le trajo al mundo decidió llamarle Svieta (Luz en ruso)… yo en cambio, semanas después de haberle conocido me tomé el atrevimiento de llamarle Svie. Bien fuese por cariño o por puro reconocimiento de que tan solo el mismísimo diminutivo generaba suficiente alegría sobre todo el que le conociese, tal cual se genera un campo magnético alrededor de todo conductor por el que circule corriente eléctrica.
   
     
                 Con su partida nos dejó un gran vacío a  todos… más aun cuando resulta tan difícil encontrar principios éticos tan escasos en una sociedad que hoy vive rendida ante la ley de consumo, y que en ella abundaban a por botones. Infinitas son las frases que recogen o palabra frasean algo así como que la familia nos toca y las amistades las escogemos. Pero ella llegó sin anunciarse… con un manojo de alegrías, excelentes perspectivas de la vida y deseos de vivirla, disímiles abrazos envueltos con sinceridad absoluta, magnífica apreciación por el arte y la ciencia, sublime oído para la buena música, altruismo extremo, cariñosa, estricta con su gente y consigo misma, sincera, franca, incapaz de avergonzarse de sus criterios y puntos de vista, capaz de aceptar sus errores y criticarme constructivamente.
  
                   En fin… o bien en principio, pues no creo se pueda dejar de creer en alguien tan especial porque simplemente no esté físicamente en este mundo de los vivos, es a Svie a quien agradezco inmensamente todo lo que sé y soy en esta rama de la ciencia, o bien lo que he alcanzado a ser como espécimen humano que se esfuerza por ser mejor cada día. Tal como le decía en uno de los correos, mientras se mantenía en vida, aun de viaje por México: “Muchas gracias Svie, gracias por escucharme, por estar ahí cuando me haces –hiciste- falta, por existir y hasta por esas peleas que ya se vienen echando de menos…” Aunque me resulte imposible controlar las emociones, levantar recordando que el tiempo pasa tan rápido como para que nos vayamos poniendo viejos, que mientras observo y analizo la concentración celular –en el microscopio- de cada muestra experimental una lágrima me anuncie que le tengo cerca, en cada recuerdo, aunque extremadamente distante. Y como científico lo corroboro porque ya todos están ahí, fuera del área –donde permanezco trabajando- limpia, alistándose para comenzar una nueva jornada laboral, más el teléfono aun no suena para anunciarme –como de costumbre, lo primero que hacía al llegar al centro- con su voz cálida y amiga los más dulces buenos días en un “¿Ada, buenos días, qué tal, cómo estás?”
            
                     A su partida nos dejó involuntariamente un chico que es encantador. El Fabi, como todos le llamamos fue criado hasta el momento a su imagen y semejanza, recibiendo todo el amor que puede brindarle una madre a su hijo. Aprendió tanto de ella que desde pequeño vive atesorando cada detalle que le brinda la vida… tal así, que podemos apreciar en la misma imagen que subo al Blog, la intensidad con la que él abrazaba a su mami como si fuese el último apretón que pudiese darle. A él, le falta lo más preciado en la vida  aunque su tía Grey y sus abuelitas Rita y Sari le den todo el amor del mundo. Desafortunadamente a los mayores no nos queda de otras que resignarnos… recordar que por mucho que la Huesuda se haya empeñado en distanciarle de los seres que le quieren, aun ella continúa cerca, muy en lo profundo del latir con el que se le extraña, quizás al alcance de la vista, ahí mismo, en el asteroide (F7Ib-II[3]).
                              

4 comentarios:

  1. Adanys, amigo: Qué triste y lindo a la vez. Svie, dondequiera que esté, y de seguro ganándole espacios a los ángeles, estará orgullosa de ti y brillando con luz propia.
    Es muy bueno contar con un amigo como tú. Te lo aseguro. Sin más palabras!!!!!

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    1. Amiga… sin duda alguna sí que brilla con luz propia la Svie y ya a estas alturas creo que bien poco espacio debe quedarle a los ángeles por ceder… aunque a decir verdad desearía inmensamente que fuese a su reverso, de modo tal que terminen devolviéndonosla. Hoy le he echado extremadamente de menos… y de tantas cosas que me quedan por hacer en el día… solo me apetece tenerle cerca y estrujarle con un eterno y gigantesco abrazo.

      Gracias por llegarte amiga, Cuqui. Tus huellas a la orilla de esta mar ya se vuelven algo muy propio de ella y a decir verdad llegan cuando más falta nos hace. Mis cariños miles… Igual es un placer inmenso contarte como amiga, así, tal como dices… si más palabras!!!!!!!

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  2. Amigo, cuánto quisiera que fuera eso posible, en este y otros casos que nos llegan tan de cerca. Si pudieran devolvérnoslo, sería lo perfecto y de eso estamos lejos.
    Tenemos días y días, parece que hoy es el tuyo de extrañar con intensidad, a mí me sucede lo mismo en ocasiones y créeme, se sufre.
    Me alegra mis huellas llegaran cuando las necesitabas, eso me reconforta y me acerca a este Adanys, mi amigo que ha sido tan gentil de cederme un pedacito de la orilla de su mar, mis cariños de siempre, o mejor, con un poquito más!!!

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    1. Así mismo amiga, Cuqui… ojalá fuese posible semejante negociación!!! Creo que terminaría empeñado -como bien dicen los españoles- hasta las trancas. Pero si… independientemente de lo absurdo de la misma me alegra muchísimo el encontrarte cerca, justamente a la orilla de nuestra mar. Gracias miles por llegarte y más por hacerlo en el momento preciso… Mis cariños milenarios para ti… y otros tanos por tildarme como amigo :)) Que tengas un lindo día...

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