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lunes, 17 de noviembre de 2014

Miradas que se ausentan, sueños que no llegan y miedos que lo joden todo.



                El mundo se torna marginal y ridículo ante la guadaña que anda sobornando lo bello, ante la daga que ataca  a todo aquel que en la felicidad habita o erróneamente cree haberla encontrado. La oscuridad es capaz de esconder una rosa, más de seguro, no hay gripe que nos impida percibir su perfume.
               
                   Las mañanas pueden notar la ausencia del sol por presencia de nubes que se empeñan en aislarlo… hasta puede que le extrañen, pues forma parte de ellas, así como con toda certeza “nosotros formamos parte del mundo”. Aun así, ni Zeus un poco más tarde –tras la tormenta que se extingue- podrá impedir la llegada de un arcoíris, como nadie podría impedir la nuestra –a no ser nuestra propia voluntad- ante esa puerta que nos abrimos ante el destino.
                 
                      El invierno a veces nos consume de frío, aún más cuando se nos esconde un abrigo, una manta o algo con qué cubrirnos. Pero quien busca encuentra, no cualquier braza con la cual calentarnos, sino aquella que con tan solo tenerle cerca, nos habita con pasión y ternura sin importar la temperatura que nos congela.
               
                          A veces la decepción y el despecho nos llevan a criticar, a ofender… hasta podemos llegar a odiar. Pero solo podremos odiar con todas las fuerzas de cada latir, el día que realmente el odio llegue a convertirse en amor y la comprensión, en una razón más para decir –juntos- te amo al de cursar del porvenir.
                      
                        Todo lo que necesitamos para ser felices está ahí, al alcance de nuestras manos, puede que justamente al doblar la esquina. Solo que en ocasiones por el mismo miedo de Arjona en el CD: “Sin daños a terceros”, nos pasamos la vida corriendo en círculos por temor a perder lo que creemos que nos falta. Y dejamos entonces de contentarnos de todo lo bueno, real y maravilloso que tenemos, para andar vagabundeando en busca de sueños que no llegan, miradas que se ausentan y hasta de posibles miedos que lo joden todo. 

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