http://alaorilladelmaar.blogspot.com/2014/10/por-que-la-orilla-del-mar.html

martes, 30 de diciembre de 2014

Trecientas a la N veces más que el Sol.


          
                Esta es la primera crónica que le escribo… bien deseando no fuese la última, claro está. Ella desconoce el lugar exacto del sito pero sabe que existe, que en algún pequeño lugarcito del ciberespacio, de cuando en vez me asomo a dejar alguna que otra vivencia… pero sin la mínima sospecha de que esta, lleva su nombre.
                Posiblemente jamás alcance a leerme o posar su silueta a la orilla de esta mar tan desprovista de sus huellas y sabor de sí. Podría hasta ser esta una de las pequeñas razones por las que me detengo a escribir sin artilugios ni pretextos  para corroborarme es lo mejor que me ha pasado desde quien sabe cuándo.  Lo cierto… es que apareció de la nada, sin previo aviso... y aun sin proponérselo ha conseguido sacar lo mejor de mí.
                El Adanys al que hoy leen… bien podría haber resurgido de sus cenizas como el mismísimo ave fénix. A este, no sabría precisar cuándo fue la última vez que le encontré antes de conocer tanta exquisitez concentrada en una solita estrella… y en su lugar, solo alcanzaba ver un ser resabioso hartándose de mal humor e ingratitudes por doquier. En su ausencia solo sentía un inmenso vacío en el que nada me llenaba y entre tantos colores que habitan el arcoíris, solo era capaz de divisar el gris.
                Con su llegada, puede que no indiferente… pero me ha dejado de resultar imprescindible encontrar en las mañanas ese aroma de buen café que me llevo a los labios antes de precipitarme a las calles, anhelante de percibir su perfume, justo al alcance de un beso, un abrazo o bien toda una jornada laboral. Cuando hablamos, advierte que soy un iluso –piscis en su totalidad, romántico incorregible de punta a cabo-, que ahogo mi mundo de esperanzas y le entrego todo sin esperanza de propina alguna.
                Su presencia inundó mi mundo de alegrías miles… y si el astro que lleva como nombre alumbra -tal cual reflejan estudios astronómicos- trecientas veces más que el sol, ella ilumina tanto como el límite de f(x) cuando x tiende a 300 (= infinito) sobre mi propia existencia. En cada una de sus sonrisas  escapa la placentera satisfacción de tanta exquisitez henchida de placer y felicidad plena, regocijantes de sentirnos cerca así sea compartiendo el silencio.
                Para ella soy un libro abierto… desde que le conozco me propuse andarle tal cual cita Buena Fe, en cuero, quiero decir… con el alma en cuero. Caminando justo al margen de lo que siento en realidad sin el mínimo temor al tropezar y destrozarme –en el mejor de los casos- la nariz. Tenerle cerca es algo que no dejo de extrañar cuando no le siento, cuando el espacio se empeña en aislarnos a intervalos o bien cuando me invento historias en las que podría no alcanzar a verme.
                Todo se optimiza mientras aprecio -entre sus tiernas sonrisas y rostro perfeccionado por las siluetas encantadoras de mis desvelos- aún existen razones buenas, reales y maravillosas por las cuales sonreírle a carcajadas a la vida. Intentar describirle se resumiría entonces en una carencia total de defectos e infinidad de virtudes a flor de piel que me mantiene soñándole cuarentaiocho de las veinticuatro horas que tiene el día… y desafortunadamente no siempre las palabras nos habitan cuando el palpitar de nuestro sentir nos toca a la puerta.
                Pasar tiempo a su lado me hace vivir sensaciones incomprensibles que me aprisionan con la posibilidad de ser condenado a cadena perpetua… más aun así -como espécimen de esta raza humana siempre inconforme consigo misma- no creo poder resignarme a la tormentosa idea de quedar en libertad, distanciado en absoluto de tanto sentir maravilloso y revolucionado por tormentas empecinadas en hacerle la vida más compleja. De meteorología no tengo la más mínima idea pero con certeza intento encontrar una capsula de cristal con la cual protegerle de vientos y orugas –tal cual cubría a su rosa, El Principito de Exupéry- y regarle a diario hasta verle nuevamente florecer.
                De cierto modo hay hasta quienes más que adicto al café me tildan incondicional a su presencia… a no saber decirle que no a tanta maravilla concentrada en sí. Pero todos sabemos que tanta adicción en lugar de adicción tiene otro nombre y creo más que conocerle, estarme enamorando. Aunque sí… contemplando la posibilidad de que sea pura adicción... entonces estoy necesitando de una sobredosis, vía intravenosa.
 Actualmente en cada cita… con atiborrada añoranza de encontrarle me apresuro a las calles en pleno intento de evitar complicidad con las tardanzas. Solo me queda claro que el tiempo con el que cuento tiene  rendir para recorrer esta Habana de Varela, Ana Belén y de todos nosotros los cubanos de extremo a extremo… ya sin preocuparme por el buchito de buen café que no me pudiese llevar a los labios. No importa… lo esencial –más que ser invisible a los ojos- es encontrarle precisamente al alcance de este latir incorregible y tan lleno de ella. Lo demás puede esperar o bien pasar por alto… a fin de cuentas, siempre se las ingenia para sorprenderme con sus maravilloso café de esta Cuba de ron, café, tabaco y ESTRELLAS que brillan trecientas a la N veces más que el sol.
       

2 comentarios:

  1. psss psss oye, que tienes que avisar cuando te mudas a blogspot... mira que me pierdo, sabes que soy medio despistada, y si no dejas migajas de pan como Hansel y Gretel, no te encuentro... qué difícil! si no me paso por el Caiman sin muela de Enrique no descubro tu nueva dirección... cómo vas a mudarte sin dejat huellas?? y ya, hasta aquí el regaño...ahora el abrazo :)

    ResponderEliminar
    Respuestas

    1. Pues sí que tienes mucha razón en lo que dices Ley… de hecho, no creo que hayas dejado de tenerla. Te cuento que en aquel entonces Hansel y Gretel aun andaban cazando brujas y Wordpress me dejaba sin la opción dejarte migaja alguna de pan. Hoy solo alcanzo a leer a lo sumo 60 palabras de tus botellas desde la orilla de esta mar tan desprovista de ti. Se les echa mucho de menos… a ti y a tus botellas… a ambas inclusive, que no es lo mismo pero es igual. Hasta te agradecería inmensamente que me las hagas llegar por adanys@cim.sld.cu, de ser posible y no causar molestia alguna... claro está. Igual… muchísimas gracias por tus regaños… hasta con ellos te las ingenias para alegrarme los días. Saludos y abrazos infinitos miles… que tengas un real y maravilloso día:):):):):):):)

      Eliminar