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jueves, 8 de enero de 2015

Añoranzas.



                
                       No siempre las nostalgias depuran con el tiempo… no siempre las penas, se ahogan en alcohol. Quien crea que luego de la tormenta siempre llega la calma y que con el de cursar del tiempo las debilidades y anhelos se marchan con la periodicidad de un minutero… bien puede preguntarle a Naylan. Ella está totalmente convencida que las cosas no pueden ser juzgadas tan a la ligera. 
                
                          Desde pequeña siempre soñó con tener una mascota… más por problemas irregulares de permanencia en casa, sus padres no podían permitirse el lujo de integrar otra vida a la familia. Les quedaba claro que el animalito llegaría desde temprana edad a pasar trabajo y necesidad en un ambiente donde residían bien poco por problemas laborales. El día que decidiesen adoptar una, bien lo harían con la absoluta disposición dedicarle el máximo de afecto y no lanzarle a una esquina  -como hacen muchos- para cuando le necesiten.            
              
                   En cambio para Nay… todo esto le resultaba pero que bien difícil de entender ante la necesidad afectuosa de ese animalito ausente al alcance de sus manecitas... tal cual sucede siempre con cada chico que conserva una mascota como parte propia de sí. Y en pleno plan incomprensivo para su corta edad, llegaba a diarios de la escuela en un ruidoso “ya llegué…” escaleras arriba con la única intensión de abrazar al can de su nana, mientras pasaba el resto de la tarde estrujándole como si en ello le fuese la vida.
                 
                       Con los años decidieron armonizar un poco sus alegrías y con el fin de afectar lo menos posible al animal, decidieron optar por un pollito. A simple vista este no necesitaría de mucho cariño y bien podían dejarle alimento suficiente hasta que regresasen sin la preocupación de que pudiese quedar en mal estado por las altas temperaturas de nuestra Cuba veraniega. Pasada unas semanas… al pollito solo le faltaba ladrar. No había lugar de la casa donde su niña estuviese y que él no fuese capaz de alcanzar tras sus pasos entrecortados por cada pio que lanzaba, en pleno plan de reclamo. Tanto así, que en solo un pequeño descuido -mientras su mami le peinaba meciéndose sobre un sillón- terminó aplastándole dolorosamente bajo un pisotón que aun a estas alturas, no le queda claro cómo pudo haber dado en aquel entonces.
               
                        Los accidentes son inevitables… pero bien complejos de entender por una niña de solo ocho años de edad. Aquella tarde le resultaba imposible dejar de llorar mientras los últimos alientos del animalito aparentaban reclamarle un ¿por qué lo has hecho? Pasada las horas y ya sin respiración que advirtiese continuar con vida, decidieron juntos darle entierro al más pequeño de la familia, a lo que ella se brindó como voluntaria… pero solo de labios para fuera.
                
                            Aprovechaba entonces el mínimo descuido para escurrirse entre sus padres y regresar a su cuarto con aquella mascota de la cual no quería desprenderse. Para todos era obvia la ausencia de vida en aquel animalito, más para ella aún existía un grito de esperanzas. De ese modo le acurrucaba en un pañito mientras le escondía debajo de la cama… donde con abundante frecuencia le visitaba en busca de posible mejora. Así fue como Rosy -su madre- alcanzó a comprender la complejidad del incidente y la urgencia de explicarle con táctica lo insípido de aquellas esperanzas.
                 
                             Transcurrido los días ya no abrigaba la necesidad de tener una mascota, sino el vacío de haber perdido la suya. Aquella miseria había que suplirla lo antes posible… así que cada quien se trazó su propia estrategia sin previo aviso ni consentimiento. Sus nanos decidieron obsequiarle una pareja de Agapornis roseicollis (periquitos) que llegado el momento se vieron obligados a recoger por su acelerada reproducibilidad, los vecinos, de a poco le prestaban su perrito, su abuelita en cada visita se las ingeniaba para llevarle una jicotea con la que pasaba el resto del día jugando hasta el momento en que partía y consigo se regresaba la misma.
               
                              Así pasó el resto de su infancia… y hasta en su momento  –ya un poco mayorcita-  se le ha ocurrido alquilar alguno para soñar por un rato.  Los años continúan haciendo de las suyas… pero aun así, ella no desiste de tener algún día una mascota –cachorro- a quien dedicar parte de su tiempo y afecto. Tanto, que con solo diecinueve años tiene perfectamente claro que el día que viva sola, antes de colocar el primer mueble en su casa, tendrá que verle retozar por los rincones.
                 
                             Quien no conozca de su niñez y crea que exagero… solo bastaría verle cuando encuentra al alcance de su vista cualquier cuadrúpedo que le pinte gracias. En ocasiones cuando le veo no hago más que reír de nostalgia e insinuarle que quien en cuestión de descuidos… detallada observación o pleno desespero al no saber que regalarle  en alguna ocasión especial, le termine obsequiando un perrito, terminará robando su corazón sin inconveniente alguno. Ojo… por el momento aún carece de tiempo y espacio para dedicarle... así que si mientras me lee, se le ocurre a alguien intentarlo, le sugiero contemple la posibilidad de aparecer con  casa y  nana por adelantado. Es solo previendo… ella necesita una mascota… no una perrera. 

10 comentarios:

  1. Me dice un amigo que al que le impide la pág comentar. Su nombre es Ronny.

    Yo conozco a Naylan, y me da pena no poder sentir junto a ella su anhelada nostaliga, porque solo las sienten quienes la viven en carne propia... Aunque el pasar de los tiempo borren esa nostalgia, quedara el recuerdo vivido en mimso tiempo, y entonces volvera a sonreir mas feliz que nunca porque al recordar esta volviendo a vivir!!! Yo conozco a Naylan, y es feliz!!!

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    1. "Desde luego que sí es feliz... y vamos, que a lo grande... con Mayúsculas todas. Es una chica genial... y de cierto modo es bueno que albergue ese grito de esperanza en el que no deja de repetirse a sí misma querer un perrito. Por cierto... es bueno contar con huellas de buenos amigos como tú a la orilla de esta mar. Gracias por llegarte y detenerte a comentar. Abrazos."

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  2. Adanys, lindo relato, como siempre haces. Hoy decidí darme una vueltecita a la orilla de tu mar, para refrescar un poquito, pues falta me hace.
    Siempre hay cosas que añoramos. Unas pueden sustituirse, otras no, e incluso, en ocasiones cuando encontramos otra nos damos cuenta de que aquello tan añorado no era tan importante, al menos a mí me ha pasado, pero algunas nunca encuentran sustituto, esa es la verdad. Ojalá Naylan, a quien no conozco, pese a tener tanta felicidad, logre un poquitín de lo que le falta. mis cariños!!!!!
    A mí me sucede lo mismo con mi blog que tú visitas. Hay quienes se quejan de no poder comentar...

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    1. Hola Cuqui... no sabes cuánto me alegra llegar y encontrar tus huellas a la orilla de esta mar. Aunque esta vez te lea algo acalorada... en busca de un poco de brisas que nos ayuden a refrescar. No sé cual sea la situación pero si en algo podría ayudarte, cuenta incondicionalmente con mis olas amigas. No es menos cierto que nos pasamos la vida anhelando y que ocasionalmente el de cursar del tiempo se encarga de echarnos en cara el equívoco de nuestras añoranzas. Bien por fortuna o desafortunadamente -según el ángulo desde el que se le mire- hay siempre alguna del todo insustituible... de la cual nos resulta hasta imposible soltarnos porque se nos vienen -encima- los recuerdos a retazos y nos reviven cada ínfimo detalle con los que fuimos incondicionalmente felices.
      No solo WORDPRESS se porta mal con Leydi... igual BLOGSPOT se las ingenia para hacer enojar a nuestros lectores cada vez que intentan comentar y les niega la posibilidad. Pero bueno... ya eso son cosas de Internet, bien distante de nuestras manos. Así que no nos deja de otras que ingeniárnosla para insertar los comentarios de quien se vea imposibilitado de ello. Nayla recién acaba de leerte y le han encantado tus palabras... literalmente dicho por ella, te manda un beso y un chorro de abrazos con la satisfacción de agradecerte inmensamente por ese poquitín de lo que le falta y le deseas en tu comentario.

      Cariños y abrazos miles amiga... que tengas un lindo día.

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    2. Adanys, amigo: Gracias mil por tu ofrecimiento. Si entras al blog de mi otro amigo Enrique Milanés, El Caimán sin Muela, y te lees su último post: Irma, y te añado que era la hermana de mi esposo, te darás perfecta cuenta de esa necesidad de "refrescar un poquito" a la orilla de tu mar.
      Hazle llegar a Nayla mi agradecimiento por leer mi comentario y, además, dile que le hago llegar mi beso y mi chorro de abrazos.
      Otro lindo día para ti, amigo!!!!!

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    3. No tienes nada que agradecerme Cuqui, sino que por el contrario… para eso estamos los amigos. Hoy en la mañana me pasaba justamente por "El caimán sin muelas" y le comentaba precisamente lo sentido de sus palabras en el artículo. Tanto así que igual no deparé en detalles y me detuve a comentar… salvo para entonces, no tenía la menor idea de que Irma fuese tan cercana a ti.

      Lamento mucho tu pérdida y la de todos los que de un modo u otro ya comienzan a echarle de menos. No en balde le comentaba a Enrique –sin tener el mínimo placer de haber conocido a Irma- el lío en que se habían metido los ángeles con tanta competencia de por medio. Con razón esa necesidad de pasarte por la orilla de esta mar –que ya es tan tuya como mía- en busca de brisas reconfortantes. Tal cual hago yo… y reflejo de algún modo en “Luz no solo en ruso!!!”

      Sin duda alguna… sí que era especial y de algún modo lo sigue siendo para todos los que tuvieron oportunidad de vivificar el mínimo instante junto a ella. Basta solo leer a Enrique para percatarnos de todo lo que se les ha escapado con su partida. Me apena mucho el no tenerte cerca y reconfortarte con un fuerte abrazo, amiga… que de igual modo, no dejo de mandarte cibernéticamente.

      Saludos y abrazos miles… un poco distante… pero estoy aquí. Cuenta conmigo para lo que sea.

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  3. Adanys, amigo, qué decirte. Muy lindas las cosas que dices.
    Hoy he pasado el Niágara en bicicleta (en buen cubano) para entrar al blog y luego responderte. La conexión se ha portado mal, diría que muy mal.
    No lo dudes siquiera, lo ángeles tienen ahora mucha competencia, eso es innegable. Irma era una persona tan especial!!!!
    Por eso ya entiendes el porqué de esa visita a la orilla de tu mar que agradezco me lo ofrezcas como mío.
    Entraré a "Luz no solo en ruso", aunque ahora no, me es imposible, creo se me acabaría la paciencia por tanta espera. El navegador me está sacando de quicio.
    Tu abrazo, pese a ser cibernético, me llegó y muy fuerte. Así es que te agradezco por eso y también por poder contar contigo!!!!!

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    1. Cuqui, amiga… en realidad solo intento plasmar lo que siento de la forma más sana y elocuente posible… me alegra muchísimo que te guste lo que escribo. Gracias miles por ello. Igual no te preocupes por las conexiones en Internet… últimamente a muchos nos va así de mal con el dichoso navegador. Aquí donde me lees llevo más de un mes sin beberme las botellas de Leydi y es algo -tal como debo publicar la semana próxima- que me inquieta, y créeme, mucho. Pero bueno… ya eso es algo que lamentablemente no depende de nosotros y Wordpress ni el Google nos resolverán el problema.
      Lamento inmensamente… del mismo modo que te comentaba con anterioridad, tu pérdida y ojalá que existiese hasta algún imposible al alcance de la mano que nos permitiese tenerle cerca –en vida- aquí, en nuestro mundo de los vivos… Gente como Irma son las que necesitamos para sostener nuestro mundo. Ahora entiendo por qué ese intento de refrescar a la orilla de mi mar, ahora, muy nuestra. Por cierto… no tienes nada que agradecerme… para eso estamos los amigos. Mis cariños.

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  4. Amigo, Ya te visité por Luz no solo en ruso!!!

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    1. Si amiga, Cuqui… recién acabo de llegarme por ahí… dejando en respuesta a tu comentario algo así como:
      Amiga… sin duda alguna sí que brilla con luz propia la Svie y ya a estas alturas creo que bien poco espacio debe quedarle a los ángeles por ceder… aunque a decir verdad desearía inmensamente que fuese a su reverso, de modo tal que terminen devolviéndonosla. Hoy le he echado extremadamente de menos… y de tantas cosas que me quedan por hacer en el día… solo me apetece tenerle cerca y estrujarle con un eterno y gigantesco abrazo.
      Gracias por llegarte amiga, Cuqui. Tus huellas a la orilla de esta mar ya se vuelven algo muy propio de ella y a decir verdad llegan cuando más falta nos hace. Mis cariños miles… Igual es un placer inmenso contarte como amiga, así, tal como dices… si más palabras!!!!!!!

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