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martes, 10 de marzo de 2015

Soltar duele...






           Soltar duele –le comenta a alguno de sus amigos en busca de comentarios, sugerencias o posible consejo que le haga sentir mejor- y más aún si en ello se nos escapa la mitad más preciada de nuestras vidas. Resulta evidente, la experiencia acumulada en veinte años no le ha dejado claro que esta, es la única forma de tocar fondo, levantarnos y echar a andar.
          
            En su lugar… prefiere aferrarse al más ínfimo grito de esperanza para continuar levantando en las mañanas ansioso de conquistar lo bello, real y maravilloso que el tan conocido destino le ha puesto enfrente. Pero le duele, le duele saber que las manecillas –segundero- del reloj gira 86 400 veces cada veinticuatro horas, bien esté o no ella ausente, que el tiempo no le alcanza cuando le tiene cerca y la vida entera le sobra cuando no le encuentra, que los días se le pasan como agua y tal vez mañana despierte sin ver sonrisa alguna contonearse tras sus labios, o silueta palpable que desmienta un latir irreprimible que se agota tras la inexistencia de sus pasos.
          
             Entonces, ya todo estará perdido… sueños, esperanzas, satisfacción de ausentarse –contra su propia voluntad- en un futuro para nada inmediato, orgulloso de sí para con ella misma… sabiendo que a su lado ella ha sido feliz, le ha sobrado el amor aunque este nunca fuese suficiente.  Las cosas dejarán de ser como antes, o bien –momento preciso en el que escribo-  como ahora, para tornarse insípidas en reflejos instantáneos que se asoman a retazos. Ya no serviría de nada dejarse la piel en cada intento por conquistar una sonrisa, un latir desesperado que se asoma tras una llamada telefónica o un encuentro inesperado en los pasillos que anuncia inesperadamente –a simple vista- un “hoy te quiero más que ayer y con seguridad un poco menos que mañana”.  
       
                    Entre ambos distarían noventa millas surcadas por aguas del golfo  y muchos –tal como anuncia Arjona- verdes para obtener boleto. Tan así, que seguro está de no resolver nada vendiendo la guitarra, un par de botas y el perro. Los malos dejarían de ser malos… o bien repugnantes en su totalidad para ese cubano que es tan cubano como muchos otros y puede que más que todos fusionados en uno solo. Las noches serían eternas y hasta los días, yertos fríos en plena jornada veraniega.   
           
               Más que dolerle, le cuesta desgarrarse… de ese alguien a quien siente tan propio de si como esta piel que nos cubre el rostro, de la última bocanada de aire en pleno intento de ser feliz, o bien de ese sueño tan palpable que le confirma –a pellizcos-  estar despierto. Ya no sabe qué pensar de sí mismo, la desilusión se le filtra entre los poros y donde antes hubo amor ya solo comienza  habitar  -sin permiso alguno- la desconfianza, el vacío, el miedo absurdo a quedar solo… quizás, como el mismísimo viejo Andrés.
        
                   En su contraparte, ella solo puede que le utilice… pero no como él quiere que lo haga. Está claro que le quiere… ha  llegado a quererle tanto que  deja de preocuparse por sí mismo para vivir supliendo las necesidades del ser que le ha robado el corazón. A estas alturas, no deja de preguntarse por qué todo lo malo le sucede a él mientras apaga cualquier signo  vital de esa existencia que según él, no tiene sentido alguno sin su presencia.
             
                    La desesperación le ha segado… mientras, se le escapa la mitad más preciada de nuestras vidas:
                                            “LA JUVENTUD”

10 comentarios:

  1. Adanys, amigo: Bello esto!!!!, como siempre haces. No sé si eres tú el que pasas por tan compleja situación y que cuentas de una manera muy tuya, tampoco te lo pregunto.
    De todas maneras, pirmero te digo que te he extrañado por allá por mi-tus Crónicas..., por eso me di una vueltecita por la Orilla de tu-mi Mar y me encuentro con algo tan especial.
    Seas tú o no puedes estar seguro de que llamarán y dirán: "hoy te quiero más que ayer y con seguridad un poco menos que mañana", y otro detalle importante: No vivirá (s) como el mismísimo viejo Andrés, ya verás, intuyo que no lo mereces. Pasa un buen fin de semana. A todos nos hace falta!!!!

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    1. Me alegra muchísimo saberte por la orilla de esta mar tan tuya como la haz sabido hacer en tan ínfimo espacio de tiempo. Hoy desperté con deseos de abrazar y encontrar tus huellas es sin duda alguna… lo mejor que me ha pasado y de seguro me sucederá en el día. No porque dejen de acontecer cosas buenas a cada instante… sino porque cada detalle tendría que ingeniárselas para alcanzar la calidad de tus huellas. Hoy no quiero ni puedo hablar en tercera persona… menos aun cuando es a ti –querida amiga- a quien escribo. Si… generalmente es de mí de quien escribo. Ojalá sean del todo ciertas tus palabras y al doblar de alguna esquina… quizás unos quilómetros más de los recorridos hasta entonces, llegue esa llamada en la que susurren el "hoy te quiero más que ayer y con seguridad un poco menos que mañana". Nada… que todo está al doblar de la esquina y con seguridad yo ando por la manzana de mayor área conocida. De todo corazón… me enorgullece saberte cerca. Lástima que no lo suficiente como para compartir una –muy real- taza de café en compañía de tus adorables palabras. Igual un muy lindo día para ti. Salgo rumbo a nuestras crónicas con final por anunciar. Abrazos y saludos miles.

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  2. Te ofrezco disculpas, en la cuarta línea quise decir: primero...

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    1. Disculpas??? En absoluto… todos tenemos derecho a equivocarnos y más aún cuando regresamos advirtiendo de nuestro error. La gran mayoría se equivoca… pero solo los sabios y seres queridos se encargan de rectificar. No tienes motivo por el cual disculparte… sino que por el contrario. Soy yo quien te debe una inmensidad de disculpas por mi ausencia en tus crónicas –muy mías- con final sin previo aviso. Abrazos miles!!! Que tengas un real y maravilloso día.

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  3. Adanys, ¿dónde estás?
    Vengo a refrescar a la Orilla de tu-mi Mar y no te encuentro.
    No veo tus huellas por parte alguna, ¿será que la Musa se te fue como me ha pasado mí?
    Extraño tus rastros!!!!!
    Buen fin de semana, ojalá tu "desaparición" sea por cosas buenas, mis cariños!!!!!! y espero un pronto regreso!!!!!

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    1. Recién aparezco… con inmensos deseos de no perderme nuevamente. Disculpa una vez más la ausencia de mí en nuestras páginas. He estado algo distante… persiguiendo esa musa que ni tropezando se deja agarrar. No sé… quizás sean hasta los sueños en ausencia de palpable realidad. Pero ya estoy aquí, sin dar margen alguno a que me continúes extrañando… Saludos con alentadores deseos de abrazos palpables en ausencia del ciberespacio.

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    2. Ay!!! amigo, este es el tercer intento. Qué majadería, pero insisto!!! Lo mereces. Aunque nunca queda igual.
      Te decía que tus palabras son muy lindas y me comprometen a la vez.
      Tenemos que hacer el pacto de no rendirnos y hacer que la Musa no nos abandone porque de lo contrario habrá amigos preocupados, ¿qué crees?
      Verás que esa llamada llega. Como tengo más experiencia que tú, por los años vividos, te aseguro que a veces la recibes de quien menos esperas y te das cuenta de que esa era la persona indicada. Esas cosas pasan, de lo contrario ¿cómo componer nuestras vidas ante algún que otro obstáculo?
      En mi blog tienes mi dirección de correos, puedes escribirme cuando lo desees por ahí y así tendré el tuyo, por si acaso.
      Gracias mil, y recibe mis cariños y abrazos!!!!!

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    3. Pues sí que tenemos que ponernos las pilas y agarrar la inspiración por donde primero le alcancemos. Dicen muchos que el que persevera triunfa… y sin duda alguna, no creo que ella –la musa- pueda más que nosotros. Me alegra muchísimo que te guste lo que escribo… como de igual modo les gusta a los amigos que nos visitan a diario y de cuando en vez se preocupan con nuestras ausencias sin previo aviso. Igual no te preocupes, hoy bien puede que no haya llegado esa llamada… más me enorgullece infinitamente encontrar amigos tan maravillosos como tú… al alcance de mis manos. Arquímedes, inequívocamente no tuvo amigos cuando manifestó que con solo una palanca movería el mundo. Hoy son ellos –los amigos, no la palanca- los que logran mantenernos en pie. Ya me quedo con tu correo… no te preocupes… ahorita te escribo. Igual te dejo el mío adanys@cim.sld.cu por si deseas bien adelantarte y llegarte primero. Mil abrazos repletos de cariño para ti…

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  4. y la juventud se escapa?? ;)
    me mantuviste en suspenso hasta el final... ¿puedo robarme este post?
    uf! qué manía la mía de robarme las fotos y las letras que me gustan! Ladrona!

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    1. ¿Qué dices Ley? No tienes nada que robar… es todo tuyo!!! Llévalo a donde prefieras y de ser posible colócalo en un rinconcito donde alcances a recordarme cada vez que le mires. Me encanta cuando llegas… tanto como esas manías tuyas de robarte cuanto de bello encuentra tu mirada en el camino. Créeme… aquí donde me lees ya extraño el robarme los tuyos. Hoy en día Wordpress solo me permite quedar sediento mientras leo las primeras cincuenta palabras de tus ocurrentes y maravillosas crónicas. Igual, ahora salgo corriendo -tal cual lo hacías junto a tu hermano tras el aguacero- en mero intento de endulzarle . Abrazos miles… y un millón de gracias, nuevamente, por tus huellas. Que tengas un lindo fin...

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