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martes, 1 de septiembre de 2015

Un día... una vida menos.





               Llevo días en los que apenas reviso el muro de mi facebook. Pero entro… entrar entro todos los días exclusivamente buscando encontrarle conectada. Cuando no lo hago entonces siento que comienza a faltarme algo. No precisamente el aire porque presiento que respiro. Pero si… cuando le siento cerca la brisa se torna tan pura como la que se inhala en el campo o en la Ermita de Monserrate en compañía de sus pasos.
            
               Pero bueno… hoy no escribo para hablarles de ella, de mí o bien en su momento de nosotros. Sino de esta imagen que publica un amigo como si en ello le fuese la mitad más preciada de la vida. No nos deja claro lo que siente en el momento de publicada pero si me llama la atención cómo un mensaje como este puede tener tantos like. 

                  Lamentable resulta percibir que aún existan personas que piensen de esta forma y peor cuando rigen su vida por principios tan estoicos. Insípido palpitar el de quien se sienta a esperar porque las cosas les caigan del cielo o simplemente se van a la cama con la esperanza de  mañana será otro día. Así una y otra noche hasta advertir que la vida se les escapa entre las manos con la expiración de la última puesta solar de cada diciembre.
          
             Con el paso de los años somos incapaces de comprender que las montañas y los sueños no tienen –salvo que soñemos con ellas, claro está- nada que ver. Mientras… las tergiversaciones continúan y  muchos los que creen la Montaña realmente yendo hasta  Mahoma. Lo cierto, es que todavía existen personas que se limitan a soñar y otras incapaces de perseguir sus sueños.
            
            A soñar todos tenemos derecho… a perseguirlos estamos todos obligados pero precisamente en beneficio propio. Cobarde quien se resigna vanagloriándose con conceptos tan deplorables como este. Viviendo una vida insustancial donde lo bueno es que ya falta un día menos para ese “algún día”.
        
                Así mismo… como si la suerte ya estuviera echada y todos tuviésemos la absoluta convicción de lo que nos tiene deparado el destino. Tal como si en el momento de nacer lo hiciéramos contemplando a través de una bola mágica donde entre tantas vivencias advertimos alguna –llegado ese “algún día”- que nos colmará de absoluta felicidad por el resto de la vida.
       
          Es cuando comienzan los conteos regresivos donde el cero termina sorprendiéndonos como meta. No veo para entonces opción más segura que la propia muerte. Porque esa sí que es ineludible… la única certeza es que todos llegamos con ella programada en nuestro sistema vital.

     Desde luego, no es momento de preocuparnos por ella o por intentar entender la vida. Si no que por el contrario… de vivirla como nos toca o bien como queramos y podamos vivirla. Pero vivirla sin andar arrancándole días al almanaque esperanzados de encontrar algo mejor en la página siguiente. Recordemos que los latidos del corazón no entienden de escalas negativas y el cero desafortunadamente –puede que hasta afortunada, según sea el caso- existe.

     La inmensa multitud vive idealizando un futuro mejor con reformas virtuales que a lo sumo terminan tridimensionándose en sus mentes como concepto vital. Comprendamos de una buena vez la definición de Lennon -“la vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes”- y dejemos de andar planificándonos tanto. 

    Si eres de esos que tienen sueños… esperanzas… deseos de vivir la vida, termina entonces de leer esto y no te detengas… no restes un día más. Ponte de pie y sal corriendo tan fuerte como puedas en busca de ellos. Lucha incondicionalmente por lo que quieres. Sin importar que en cada intento te dejes el pellejo… el alma… el corazón. Solo lucha… se valiente y llénate de todo aquello que te ha faltado hasta el momento. No prometo acompañarte en la travesía… pero quién sabe? Tal vez nos terminemos tropezando en el camino motivados por la misma causa.  

    Pero por favor… bajo ningún concepto continúes sentado esperando por ese “algún día”.  Si te resulta necesario revive parte de tu infancia… recuerda como la más ínfima pincelada era suficiente para hacerte sonreír. Porque vivías pendiente de los detalles no de los problemas y menos de ese “algún día”. No seas parte de esa muchedumbre que desperdician las pequeñas alegrías esperando la gran felicidad. 

4 comentarios:

  1. Hoy me dado un poquitín de trabajo que me abriera tu blog, pero ya sabes, insisto!!!!
    Coincido contigo. Pero, ¿sabes algo?, hay quienes dan like en Facebook por pura rutina, eso para no pensar tan mal, porque tropiezo con cada caso que por Dios!!!
    Y sí, es bueno soñar, recordar y también aspirar!!! Otra manera no es vivir, mis mejores deseos, que tengas un feliz día!!!

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    1. Gracias Cuqui, amiga… por estas huellas que siempre, aunque con un poco de trabajo te ingenias para dejarme. No es menos cierto el rutinario del Like en mero intento de ver cuántos alcanza. Pero como bien me dices... hay cada casos. Pero bueno, ya eso es opción de cada quien. Igual un feliz día para ti en compañía de abrazos miles.

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    2. Amigo, con el "apurillo" se me olvidó decirte que cuando uno aspira tiene que luchar, como dices, aunque en cada intento dejemos el pellejo, por eso siempre te digo: inténtalo!!!!, mis cariños y buenos deseos para este miércoles caluroso!!!

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    3. Así mismo amiga… yo más que intentarlo te agradezco inmensamente por concejos tan sabios y llenos de vida. Porque sí… indiscutiblemente dejándonos la piel conseguimos las cosas que realmente queremos y necesitamos verdaderamente en esta vida. Mis cariños igual para ti… pero estos de hoy con un poco de brisa de la orilla de tu-mi mar con esperanzas de que refresque un poco tan elevadas temperaturas…

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