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lunes, 14 de diciembre de 2015

Llegada las doce




   En mero intento de acaparar cuanto número doce pudiese tropezársele en el camino… terminó programando inconscientemente el reloj biológico de su madre para experimentar su primer contacto con el mundo real. 

                 ¿Cómo lo hizo? Aún sigue siendo todo un enigma. Solo nos deja claro que con toda la inocencia del mundo se las ingenió para rebosar de alegría a todos los que le esperaban impacientemente fuera de la sala.

                   Para unos fue pura casualidad tanto como para otros que se empeñan en mandar correítos cadenas pudo haber sido todo un milagro. Algo que sucede cada no sé cuántos miles de años y que de reenviárselo a no sé cuántas personas tendremos no sé cuántos años de buena suerte. De lo contrario, ya sabes… a ser infelices de por vida.

              En cambio… como persona racional que creo ser, me inclino por estar precisamente en el momento y lugar indicado. Acontecimientos como este suceden todos los días. En cada intervalo de Tic Tac marcado por el péndulo de un reloj nace en el mundo una criatura.

                    Eso sí. Tengo que reconocer nunca me había tocado tan de cerca. Jamás me había pasado por la cabeza tantos números coincidiendo en uno solo. Porque Zamantha… para mí y otros muchos que le quieren, Zami, el ángel que se le escapó al mismísimo Diablo anunciaba su llegada justo a las 12 del mediodía con 12 minutos del día 12 del año 2012. Con una inolvidable perreta que advertía un gigantesco “mamá estoy aquí… recién acabo de llegar”. 

             Minutos más tarde, no sabría precisar si exactamente 12, recibía un SMS en el que se me confirmaba “ya eres tío”. Me hubiese gustado estar ahí, experimentar la insoportable ansiedad deseando escucharle aparecer con su primer sollozo.

                      Salir corriendo resultaba imposible entre tierras que distan a noventa millas surcadas irremediablemente por tanta agua. Nadar de un extremo al otro resulta absurdo y para nada aconsejable. Así como tampoco poner en marcha por cuenta propia cualquier proyecto Icariano. 

                  Desde entonces y justamente hasta el 27 de –fecha en la que mi cuñada y primo-hermano deciden visitar su patria  chica (GRANDE)- septiembre del pasado año 2014 no le había visto más que por fotos. Lo poco que sabía de ella lo conocía precisamente por vía e-mail. Tiempo exclusivo en el que añoraba tanto como Arjona un Puente por donde cruzar corriendo deseoso de abrazarle.

                     No recuerdo haberles dicho. Hay quien afirma los niños se me dan bien aunque bien a estas alturas ya no esté tan seguro. A decir verdad… me encantan. Disfruto inmensamente verles sonreír, sumergirme en sus inconclusas fantasías e inventarme junto a ellos un manojo de historias. Algunas de terror terror terror con tendencia al incremento.

                     No fue hasta pasado los días que logré encontrarle despierta. Envolviendo con su pícara e inocente mirada a todo el que de una u otra forma se le acerque. Todos tenían que ser con ella y desde luego, con toda razón. En un abrir y cerrar de ojos se convertía en el ombligo de nuestro mundo.

                      La primera vez que le vi, sus ojitos permanecían cerrados mientras ella dormitaba tras largas horas de duro batallar con este clima insoportable. Aquella tarde cuando abrí la puerta del carro en el que le traían en brazos de Dayneris, su madre, pude percibir de inmediato la dulzura y fragilidad que le caracteriza.

                     De a poco le fui conociendo… de a poco se las continuaba ingeniando para desviar mi atención en favor propio de sí. Resulta ser más inteligente de lo que realmente pudiese aparentar. Nunca deja de sorprender. Creo… tal cual nos sucede siempre que tenemos a un pequeño cerca.

                    Anécdotas de sus travesuras me llegan varias a la cabeza. Unas más ingeniosas que otras y otras tan deslumbrantes como las anteriores.

                  Zami corriendo de una esquina a la otra…

                 Zami encendiendo y apagando constantemente el ventilador mientras mira a su alrededor como quien espera un llamado de atención que desmenuzar con sus irresistibles sonrisas.

                 Zami dejando caer los cubiertos al suelo con la satisfacción de que llegará antes de lo previsto el mesero a recogérselos.

               Zami sonriéndole al mesero porque la muy condenada hace las cosas sabiendo lo que hace.
              Zami organizando los zapatos en una tienda del Comodoro porque las cosas ordenadas por tonalidades y colores tienden a verse mejor.

                   Zami cantando.

               Zami mandándome por el chat del Facebook -mientras chateo con su mami- cuanta imagen animada se encuentra.

               Resulta asombroso cómo con la edad que tiene es tan organizada y meticulosa. Me pregunto cómo será dentro de unos años. Tal vez cuando tenga 12, aunque ya estoy más cerca de descubrirlo. Recién acaba de cumplir el pasado sábado 12, tres añitos de edad. 

               Mientras yo… pese a la distancia me empeño en mandarle un burujón de besos y abrazos envueltos con todo el cariño del mundo en esta crónica que solo entenderá cuando haya experimentado algunos diciembres más.





2 comentarios:

  1. Sin dudas Zami te lo está agradeciendo desde ya, aun con sus cortos años. Imagino la enseñen a quererte, como mismo la quieres tú.
    El querer también se enseña y se aprende. No lo dudes.
    Y sigue con ese envío de besos desde la distancia, ella los recogerá y te los enviará de vuelta, ya verás.
    Que tengas un lindo fin de semana en esa la OrilladeTu-MiMar.
    Los míos te los mando dentro de un tinajón!!!

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    1. Gracias amiga… tú siempre tan cerca y fiel a esta orilla. Quererme… Zami creo que ya lo ha comenzado hacer. Es todo un encanto… con el tamañito que tiene. Pero no desde ahora sino desde que llegó y puede que desde un poco antes.
      Mis más cálidos abrazos… aunque entre tan altas temperaturas creo sea mejor enviártelos frescos y con mucho cariño junto a feliz lunes tendiendo al resto de la semana.

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