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jueves, 24 de marzo de 2016

Perspectivas



        Multitud asombrada de lo inerte sonriendo en los pasillos. Desconcierto de pasos abrumados incapaces de esperar por el ascensor para bajar al primer piso. Podría fallar el mecanismo e imposibilitarnos de conocer en tiempo real lo que nos depara la visita. No importa el recorrido sea largo –anuncia una voz, bajemos por las escaleras.

               Algunos hasta prefieren esperar sentados en los portales cuando nunca antes lo han hecho. Ingenuo aquel que continúa creyendo pasará sin que antes llegue la autoridad a ordenarle que entre y cierre la puerta. Hay que extremar las medidas de seguridad.  

          Todo resplandece en las calles por estos días. Avenidas recién asfaltadas.  Jardines floreciendo. Picasso lanzando brochazos de pintura sobre paredes mohosas. Personas inventándose una nueva Cuba porque Obama acaba de llegar.

              Desde abajo no entiendo lo que pasa. Lo que realmente fastidia es que comienzo a sentirnos vulnerables ante un imperio en el que tal cual nos anunciaba nuestro Guerrillero Heroico: “No se puede confiar ni tantito así”

         Para muchos las cosas no han cambiado. Pero mi patria comienza a saberme diferente. No son las nuevas relaciones. Es el miedo a perder lo que con esfuerzo se ha ganado. Porque lo nuestro es cuestión de empeño y sacrificio. Aquí no nos han regalado nada.

            No importa el ángulo desde el que me detenga a contemplarle, a saborear esta patria de ron y tabaco. El gusto no es el mismo. Hasta el café que tomo en las mañanas me sabe diferente cuando le escucho a la señora del fondo –empeñada en vivir más la vida del vecino que la suya- que con la llegada de Obama el café dejará de comercializarse mezclado con chícharo.

            ¿O acaso me equivoco y la ecuación es de inversa proporcionalidad? Por favor díganme. Cuando se trata del buen café el orden de estos factores, seguro estoy, termina fastidiando el resultado de tal producto. 

             Hay hasta quien pasa  cuarenta y ocho horas de las veinte y cuatro que tiene el día hablando de un tipo que ni conoce. Porque la gente no se conoce de la noche a la mañana. Que no me venga nadie con cuentos de buena pipa. Prefiero que me hablen de historia. No precisamente de la de Hiroshima aunque también. Háblenme de la nuestra… en la que tanta sangre nuestros mártires vieron correr.

           Entonces aparece un tipo –otro, a quien tampoco conozco- comentándome que el vuelo estaba en camino. Mi cara hasta debió resultarle conocida cuando con sonrisa entre sus labios me sugiere que tome un trozo de papel y elabore un listado con algunas cositas que quisiera me trajese junto a las suyas; previamente elaborada.

            El personal que espera por la guagua en la parada se sorprende cuando percibe que comienzo a escribir con un bolígrafo recién sacado de mi mochila. Al señor nadie quería hacerle caso. Todos le daban por loco y fue precisamente cuando en su rostro me vi identificado. A fin de cuentas, nada perdemos con intentarlo. 

            En aquel momento fueron solo pequeños fragmentos los plasmados en el papel. Sin orden ni alevosía. Solo un puñado de impulsos que tras  medio ordenar, el señor me debe haber terminado dando por loco. 

           A quién escribe el amigo cuyo nombre desconozco y me ofrece hasta la hoja que no tiene:   
            
Quiero que me traiga los versos
que no escribo
porque me falta la gente
que me inspira.

Quiero que me devuelva a mis muertos
No quiero sonrisas ni alabanzas.
El dolor ya me ha enseñado
a sonreír.

A vivir dolido
a dolerle a la vida
a vivir estos días donde solo cambian los medios
porque el fin continúa siendo el mismo.

Sobre todas las cosas quiero de todo un poco
Regrésame a Martí
 aunque este nunca se nos haya ido
Más que un abrazo le debo mi patria.

Esta patria tan nuestra
que jamás creo llegue a ser suya
Porque le falta la sangre del cubano
 porque le pudiesen sobrar las ganas de ayer impotente.

Devuélvame a mis hermanos de Barbados
Sus madres
hartas están ya de sufrir
o de vivir muriendo en ausencia de sus hijos.

¿Y los niños que viajaron a Nunca Jamás?
¿Vienen con usted?
¿Qué hay de Peter Pan?
¿Dónde está Wendy?

Regréseme a Martí
aunque este nunca se nos haya ido
Si vienes a llevarte solo tienes un bloqueo que no hace bien a ninguno
y once millones de saludos si con la verdad por delante te aventuras.

               No soy bueno hablando de política cuando en realidad debiera a todos darnos asco. Es un mal irremediable, lo sé. Más prefiero en su momento dar por establecida las mejores relaciones entre todos para el bien de todos. Me da igual si es tomado de las manos o los pies. Sería bueno contemplar es hora de combatir las enfermedades y la miseria. Son estas las que amenazan desde siempre a todas las razas.




2 comentarios:

  1. Mi querido amigo, entré el jueves, creo, pero no podía comentar, no tenía tiempo, andaba "volando", como sabes hago de vez en cuando y este post lo considero especial aunque no logre yo un especial comentario.
    ¿Qué decirte?, no es un cumplido reiterarte mi gusto por lo que escribes, pero en esta ocasión de una manera muy particular y me gusta que jóvenes como tú se expresen de esta manera.
    Desgraciadamente algunos ven en esta visita una esperanza que no comparto. Cuando nací, en 1954, hija de un abogado, nada ricos, pero estábamos en la media, conviví con muchos niños que jamás recibieron un regalo de los Reyes Magos, entonces mi padre no dejaba que nosotros sacáramos los nuestros, y en esa época los norteamericanos eran "amigos" de Cuba.
    Pese a que, creo, no hay persona totalmente apolítica ni sin alguna fe, tampoco soy buena en esto de discursos, de hecho nunca he militado en el Partido, pues al parecer no me lo gané; sin embargo, me apena que algunos cubanos se hagan eco de ese "olvido" pedido por Obama; ¿podemos olvidar a nuestros abuelos, a nuestros padres?, sería lo mismo.
    Siempre recuerdo a Inés Sánchez Salazar, una humilde mujer que nos vendía la merienda en el Preuniversitario, era amable, dulce y nos aguantaba todas las "adolescenciadas", ella esperaba a su hija: Inés Luaces, una de las esgrimistas que venía en el avión desde Barbados e hicieron pedazos en pleno vuelo, jamás pudo celebrar junto a ella sus triunfos. Eso duele y mucho, ¿cómo olvidarlo?, esa señora falleció sin conocer siquiera que los asesinos pagaron sus culpas.
    Pobre de aquellos que piensan el maná les caerá del cielo.
    Sería bueno que nos regresaran a Martí, aunque, como aseguras, este nunca se nos haya ido
    Y ese bloqueo, para algunos simple pretexto, impide y mucho. Duele visitar las salas de Oncología Pediátrica, y conocer que algunos niños carecen de prótesis de sus miembros inferiores y de aditamentos para no perder un ojito, a causa de ese bloqueo, llamado embargo del otro lado.
    En fin amigo, te ofrezco disculpas por la extensión de mi comentario, pero me salió del alma tinajonera dedicada a la Orilla de Tu-MiMar, FELIZ DOMINGO!!!!!!!

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  2. ... las disculpas sobran cuando hablamos de amistad y sobresale la nuestra. No te preocupes por lo extenso que pueda resultar el comentario. Lo importante es que llegues y sientas como ahora para dejarte el alma en lo que escribes.
    Tan preciado tu comentario como pudo resultar el artículo para el momento en el que me leías. Con gusto inmenso escribí del tema porque aún me cuesta ver la facilidad con la que ocasionalmente se olvidan las malas acciones y seguimos pa’ adelante como si no hubiese pasado nada.
    La historia nadie nos la quita de las manos. Lo que tenemos es nuestro y desde luego hay que cuidarlo…

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