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martes, 14 de junio de 2016

Rindiendo homenaje al héroe que llevamos dentro





Jóvenes del Movimiento Cubano de Excursionismo (MCE) decidieron el pasado fin de semana rendir homenaje al Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara. En víspera a su 88 aniversario salieron pedaleando 68 ciclistas no profesionales y otros varios en un camión, rumbo a la Sierra del Rosario, Pinar del Río.

Estar el viernes a las 6:30 pm en el lugar acordado para la salida fue solo el comienzo de una travesía que duraría hasta el domingo. Las condiciones climáticas acompañaban favorablemente a la tropa dispuesta a pedalear más de 61 Kilómetros hasta la base del campismo popular: El Taburete.

Todo aparentaba ir sobre ruedas. Individuales los deseos de llegar compartiendo cada  esfuerzo con los demás. Porque la distancia existente se desvanecía por tramos. Porque el espíritu de guerrilla se fundía al sudor para demostrarnos que no hay futuro incierto si se forja por jóvenes que desde pequeños han querido ser como el Che.  




             No hubo peros que valiesen ni gomas ponchadas por alambres y vidrios regados en el camino que les obligasen a regresar. Todos salieron de La Habana con un propósito al que se reusaban abandonar.  Llegar era una orden para con los presentes y muchos eran los que se repetían: las órdenes no se discuten.

 
 
El sábado al mediodía lograban llegar menos cansados de lo previsto. Solo quedaban por recorrer 4.5 Kilómetros.  Por unanimidad se decidió armar el campamento a donde se regresaría a dormir hasta la mañana del domingo. Fecha escogida para regresar a la capital.


         Después de almuerzo el grupo continuaría la marcha hasta alcanzar los pies del monumento al Che en la Loma el Taburete. Lugar que fue utilizado para la preparación militar de la guerrilla que acompañaría al Comandante hasta Bolivia.
 
         Varios fueron los caminos utilizados hasta alcanzar la escultura situada a 460 metros de altura sobre el nivel del mar y rodeada por 38 rocas que representan los combatientes que marchaban junto al Che. Cada espíritu resplandecía de alegría al llegar. Cada latido hacía sentir a los presentes más cerca del guerrillero intransferible que en realidad no conocimos. Porque la historia nos enseña una cosa. Porque los hombres somos de otra…   

 

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